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martes, 10 de marzo de 2009

RENAULT MEGANE 1.5 DCI 105CV

El nuevo Mégane resalta por poseer unas notables cualidades para los que disfruten de lleno al volante. Foto: Paco Santamaría.

EXCELENCIA DINAMICA

Es de aplaudir la apuesta de determinados constructores que no se limitan a remedar la versión precedente del vehículo en cuestión. El nuevo Mégane introduce novedades de peso hasta el punto de transmitir la sensación de estar ente automóviles diferentes. En lo que respeta al diseño las diferencias quedan patentes con una simple ojeada. Sus dimensiones y presencia en la vía lo hacen destacar sobremanera con respecto a otros modelos. Sus líneas acentuadas y su trasera llamativa van orientadas a llamar la atención de forma poderosa. Ya en el interior, destaca la gran comodidad en la posición del conductor y el pasajero, y por presentar, pese a su configuración coupé un alto nivel de confort en las plazas traseras con habitáculo reservado para tres personas. Además deja un espacio considerable en el maletero que se fija en los 377 litros. En líneas generales, sus más de cuatro metros de longitud y su anchura cercana a los dos metros destacan por su alto nivel de aprovechamiento y por conferir al conjunto una mayor prestancia.
En relación a las sensaciones de conducción, el nuevo Mégane resalta por poseer unas notables cualidades para los que disfruten de lleno al volante. Al menos, la versión turbodiésel de 105 caballos presenta una excelente proporción en relación a su consumo con una media de cinco litros. Su comportamiento ecológico, no supera los 120 gramos de emisiones de CO2, lo dejan exento de pagar impuesto de matriculación. En diferentes ámbitos el vehículo se caracteriza por una envidiable respuesta apta para diferentes usos. Aunque no deslumbra con relación a su potencia es altamente capaz y divertido gracias a su fácil manejabilidad. En carreteras sinuosas, secundarias, y curvas cerradas donde le hemos exprimido al máximo, se agarra de forma extrema al suelo sin comprometer la estabilidad del vehículo. Un aspecto que hará las delicias de los que deseen una conducción plenamente deportiva sin asumir riesgos innecesarios. No obstante, a veces se echa de menos un comportamiento más agresivo de su motor, algo asumible por la configuración de la carrocería y su gran nivel de seguridad. Un aviso: su gran insonorización puede hacernos pensar que transitamos a menos velocidad de la real. Cuidado.

ALFA ROMEO MITO 1.4 155 CV

El nuevo modelo de Alfa Romeo evidencia dosis de buen gusto y clase. Foto: Paco Santamaría.

ALTA PASIÓN Y ESTILO

Un simple vistazo al exterior del último modelo de la firma italiana basta para observar un toque de distinción en su diseño que, cuando menos, llama la atención e invita a perderse en su interior. Sin ser un utilitario exclusivo añade detalles de calidad de vehículos de alta gama. En la característica configuración delantera propia de Alfa y en los faros redondeados de la parte posterior estriba su principal atractivo estético. Fiel a sus señas de identidad, la diversión al volante está asegurada aunque haya detalles a tener en consideración para negarle una evaluación del todo positiva. Las carencias del poderoso 1.4 se dejan notar en el ámbito urbano. La escasa fuerza de sus dos primeras marchas provoca la necesidad de acudir a continuos acelerones que elevan el consumo de manera gravosa. Su comportamiento mejora en carretera, cuando la aguja progresa en el velocímetro, demuestra una gran suavidad y experimentamos interesantes sensaciones. A altas revoluciones, hablando de velocidades legales, el gasto se reduce traduciéndose en un gasto más proporcionado. Para aumentar su carácter deportivo añade el sistema DNA que ofece tres tipos de conducción: Normal, Dynamic y All Weather, ésta última para superficies con poca adherencia. La opción Dynamic es la que más nos ha fascinado al añadir un plus de agresividad, con aceleraciones más rápidas acompañadas de un poderoso rugido. Su mayor riesgo se encuentra en el desencanto que produce volver al mecanismo de conducción convencional. La suspensión se presenta algo dura pero, por contra, exhibe una gran estabilidad . La posición del conductor es cómoda en exceso, mientras que las dos plazas traseras no gozan de gran espacio. En equipamiento destaca su sistema de música y telefonía que se pueden manipular desde el volante.

domingo, 1 de marzo de 2009

FORD KA

El turismo exhibe dosis de solvencia en ciudad y carretera, cumpliendo las expectativas de ser un aliado en el entramado urbano. Foto: Paco Santamaría

EL PEQUEÑO SE CRECE

La valoración de un automóvil ha de hacerse en función de los objetivos que se persiguen y de la utilidad que se va dar al mismo. También, como no, ha de tenerse en cuenta la evolución del modelo respecto a sus predecesores y la cuantía de la inversión. En este sentido, el nuevo Ford Ka cumple con las expectativas de convertirse en un excelente aliado de todo conductor en el entramado urbano. Además, en lo referente a su aspecto exterior, basta detenerse un instante para comprobar el salto de calidad en su apariencia física respecto a la anterior generación del modelo. La versión en gasolina del 69 caballos responde con agilidad y se desenvuelve con una soltura insultante además de transmitir unas sensaciones muy agradables, erigiéndose como un vehículo fácil de conducir en exceso. La respuesta del acelerador es buena aunque evidencia ciertas carencias derivadas de la falta de fuerza. Algo por otra parte normal hablando de un motor de 69 caballos. No obstante, en carretera, el Ford Ka se muestra igual de nervioso que en el entramado urbano, exhibiendo una gran estabilidad y rindiendo a un buen nivel dentro de los márgenes legales que, finalmente, es de lo que se trata. El consumo medio se sitúa en torno a los cinco litros, un gasto que no hace sino revalorizar su inversión. El Ka mide 3,62 metros de largo, 1,66 de ancho y 1,51 de alto. Unas dimensiones que penalizan la comodidad en su interior, sobre todo en la parte trasera. Algo común, por otra parte, en este tipo de vehículos. Los ocupantes de la plazas delanteras disfrutan de una gran comodidad y espacio. Además, el Ka exhibe un gran maletero con una capacidad de carga de 224 litros, bastante superior a otros vehículos de su segmento. En su interior destaca por la calidad de los acabados, siempre en relación a su precio. Además el volante es muy sensible al tacto haciendo muy agradable la conducción. El equipamiento es importante con Radio CD y MP3, en ambos casos manipulables desde el volante. La sensación que transmite el Ka, a través de su gran estabilidad y la suavidad de su suspensión es la de estar conduciendo un coche de un tamaño superior, aunque con grandes ventajas a la hora de encontrar aparcamiento.

viernes, 6 de febrero de 2009

SEAT IBIZA SC 1.6 105 CV

Con la llegada del modelo de tres puertas, la oferta del nuevo Ibiza queda bastante completa y atractiva en relación calidad-precio. Foto: Paco Santamaría

ESENCIA DE JUVENTUD

Fácil de conducir, con un notable comportamiento en diferentes situaciones, invitando en todo momento al máximo disfrute del piloto. Son los principales atributos que definen a uno de los superventas de la firma española en su variante «coupé» de tres puertas. El vehículo supera los cuatro metros por escasos centímetros. El mayor espacio dedicado al maletero frente a la anterior generación penaliza una mayor comodidad en las plazas traseras, situación, por otra parte, habitual en este tipo de construcciones. En el interior del habitáculo destaca la calidad de los materiales, el cuidado de los detalles y la vertiente funcional de cada elemento, a excepción de un reposabrazos demasiado voluminoso y un tanto molesto a la hora de cambiar de marchas. La esencia el vehículo destila dinamismo, algo a lo que contribuye la comodidad del asiento del piloto, más pegado al suelo y, por tanto, más deportivo. El volante se muestra muy agradable al tacto y extremadamente ligero en su conducción, adquiriendo una mayor rigidez para evitar reacciones inesperadas cuando sube la aguja en el velocímetro. Ágil, fresco, agresivo pero también seguro. Se desenvuelve con solvencia y se agarra al asfalto gracias a su metro y medio de altura. Lo probamos en circunstancias meteorológicas adversas (lluvia, nieve y fuerte viento) y en ningún momento se vio comprometida la estabilidad del vehículo. En cuanto al comportamiento de su motor, el 1.6 de gasolina de 105 caballos en versión manual se muestra correcto con un consumo moderado de 6,5 litros a los cien. En carreteras rápidas, sin embargo, no luce poderío mostrando sus carencias en rampas de moderada importancia. En ciudad y alrededores exhibe su potencial, con gran respuesta en los cambios y una gran suavidad en todo tipo de maniobras.